[#LaVidaEnVerd] Sobiranía alimentaria: para un modelo alimentario que cuide mejor a personas y planeta

Toda la cadena de producción de alimentos tiene un impacto sobre el medio ambiente y el clima, desde su cultivo, procesado y transporte, hasta su venta, almacenamiento y desperdicio. 

El sistema alimentario global actual afecta a nuestro planeta y a nuestra salud. Es responsable de gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes de la crisis climática. Además, es uno de las mayores responsables de la pérdida de biodiversidad y la destrucción de bosques tropicales.

La mayor parte de la agricultura y los alimentos que consumimos son producidos de manera intensiva, a gran escala, controlados por multinacionales, altamente dependiente de insumos químicos y excesivamente dependiente de la tecnología. Los alimentos se han convertido en una mera mercancía importada y exportada alrededor del mundo. Para cambiar esta situación, es necesario apostar por la agricultura local y ecológica.

Los agricultores y agricultoras de Mallorca tienen dificultades para competir con el modelo de producción intensiva que se desarrolla en gran parte de los países donde la mano de obra es muy barata.

Según datos de la Conselleria d’Agricultura, Pesca i Alimentació de les Illes Balears, el 85% de los productos frescos que se consumen en Baleares llegan del exterior, son alimentos kilométricos (o petroalimentos) cuyo transporte hasta aquí genera emisiones de CO2.

Esta situación demuestra también la vulnerabilidad que tenemos frente a eventos meteorológicos extremos que impidan un transporte de mercancías, como ya sucedió con el temporal Gloria en enero de 2020, durante el periodo de estado de emergencia durante la crisis sanitaria por COVID, etc.

  • ¿Qué puedo hacer yo?

Como consumidores y consumidoras, podemos ayudar a cambiar esta situación. Aquí van algunas sugerencias:

1-Come local y de temporada: la fruta y verdura local están cosechadas en la temporada natural por lo que tiene más sabor y más valor nutricional. Consumir alimentos locales nos ayuda a reducir nuestra huella de carbono y es más sano.

2-Apoya a agricultores locales: comprando sus productos apoyamos a los agricultores la economía local y la conservación del paisaje. Los agricultores merecen ser reconocidos por su trabajo con un sueldo digno. Te animamos a que te acerques a los productores, comprando directamente de los agricultores o en mercados locales donde venden sus productos. También deberemos estar dispuestos a pagar un poco más por la mejor calidad que ofrecen, aunque haya una alternativa más barata que seguramente haya viajado quemando combustibles fósiles.

Pots consulta aquí el nostre directori: http://www.amicsdelaterra.org/guia-compra-local-i-directe

3-Vegetaliza tu dieta: Para una dieta saludable, respetuosa con el medio ambiente y más justa, es inevitable contar con una alimentación más rica en verduras, frutas, legumbres y cereales.

La producción de carne a escala industrial es responsable de la sobreexplotación de los recursos hídricos y tierras fértiles a nivel mundial. También contribuye significativamente a la emisión de gases de efecto invernadero, contaminación de aguas subterráneas y el cambio en el uso de tierras, sobre todo en la deforestación de bosques tropicales. Las investigaciones científicas indican que reducir o evitar el consumo de carne y productos lácteos es una herramienta importante para reducir nuestro impacto medioambiental sobre el planeta.

A nivel mundial, solo el 25% de toda la tierra usada en agricultura es para darnos de comer directamente, puesto que el 75% restante es para alimentación animal y la consiguiente producción de cárneo y lácteos. La mayor parte de la carne y lácteos procede de producciones industriales donde las condiciones de bienestar animal son muy cuestionables.

Puedes seguir la campaña Stop Ramaderia Industrial aquí: https://www.tierra.org/stop-ganaderia-industrial/

4-Menos carne, mejor carne: a diferencia de la ganadería intensiva industrial descrita más arriba, la ganadería extensiva ecológica y a pequeña escala tiene un gran valor ambiental, paisajístico y social, ya que genera empleo en el medio rural y contribuye al buen estado de los ecosistemas.

Si vas a comer carne, que sea de un proveedor local y ético, y si es ecológico, mejor. Puedes encontrar productos de este tipo en venta directa y en directorios de cooperativas y asociaciones de productores de agricultura y ganadería ecológicas de Mallorca.

5-Si consumes pescado, que sea de pesca responsable: de pesca local, controlada, respetando la normativa sobre tallas mínimas, especies protegidas, temporadas de pesca y cuotas de captura. Infórmate sobre el método de pesca utilizado: la pesca con anzuelo y las artes de cerco son muchísimo menos dañinas que las redes de arrastre.

6-Evitar el desperdicio alimentario: Se calcula que aproximadamente una tercera parte de los alimentos que se compran terminan en la basura. Si compramos más a menudo en tiendas locales, comprando solo lo que vamos a necesitar, evitamos esta preocupante tendencia y a la vez comemos más saludable e incluso ahorramos dinero.

7-Di NO a los transgénicos. Lee bien las etiquetas y rechaza productos que contengan transgénicos (organismos modificados genéticamente). La principal entrada de los transgénicos es a través del consumo de carne, huevos y productos lácteos. El cultivo de transgénicos se encuentra sobre todo en la soja y el maíz y la gran parte de estos se usan para pienso animal que luego alimenta la ganadería intensiva. La legislación actual no obliga a etiquetar la carne y sus derivados que ha sido alimentado con transgénicos. Otra razón para evitar la carne de fuera y de granjas intensivas y comprar carne local de buena calidad.

8-Participa en iniciativas y colectivas que trabajen la soberanía alimentaria: desde apoyar a entidades ecologistas que reivindicamos un modelo alimentario más justo para personas y planeta, hasta impulsar en tu barrio un acercamiento entre la producción y el consumo de alimentos.

Las opciones son muchas: barrios con huertos de proximidad compartidos entre vecinos, aprovechamiento de solares vacíos, zonas verdes “comestibles” cuidadas por una red vecinal, “Parques Agrarios” protegidos en zonas de transición entre ciudades y zonas rurales, grupos de consumo agroecológico en el barrio para coordinarse entre productores y consumidores, formación con pageses locales e intercambio de semillas de variedades locales….

Además, los excedentes de los huertos urbanos comunitarios podrían a su vez ir destinados a proyectos sociales, o a venta directa.

En los centros escolares las posibilidades son amplias: huertos escolares con compostera o avicompostera que se alimenta a su vez de los restos de la cocina y comedor escolar, comedores escolares con productos y proveedores locales, punto de recogida de los pedidos de los grupos de consumo familiares…

Y esas mismas ideas funcionarían para los hoteles y otros tipos de establecimientos con comedores…

 

El proyecto #LaVidaenVerd de Amics de la Terra Mallorca cuenta con la colaboración de la DG Educació Ambiental de la Conselleria de Medi Ambient i Territori del Govern de les Illes Balears.

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