Clima y energía

España no cumplirá con Kyoto: hora de pagar el pato

A pesar del cese de muchas actividades económicas debido a la crisis, y el consecuente ahorro de dióxido de carbono, España va a tener que pagar muy caro su falta de compromiso con el Protocolo de Kioto. Recientemente, el Ministro de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha concretado que esta cifra rondará alrededor de los 1000 millones de euros, y adivinen de donde provendrán los fondos…

Da la sensación que durante las Conferencias de las Partes implicadas en el Protocolo de Kioto de los años noventa, la representación española con el Gobierno de Aznar al frente, no vislumbraba demasiado bien los entresijos y riesgos que implicaba el incumplimiento de dicho compromiso ambiental en un futuro no muy distante. La Unión Europea, actuando como parte activa para la promoción del Protocolo, se comprometió a reducir sus emisiones totales medias durante el periodo 2008-2012 en un 8% respecto de las de 1990. Y ese compromiso significaba para España un límite al crecimiento de las emisiones del 15%, basándose en el principio del “reparto de carga” que, en función de variables económicas y medioambientales, otorgó a cada país un objetivo interno a cumplir.

España, aún desubicada por esa “nueva moda del cambio climático”, se comprometió a aumentar sus emisiones hasta un máximo del 15% en relación al año base. Pero en los datos proporcionados por el “Inventario Español de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero”, se puede observar como este límite se superó rápidamente: 1996: 7%; 1997: 15%; 1998: 18%; 1999: 28%; 2000: 33%; 2001: 33%; 2002: 39%; 2003: 41%; 2004: 47%; 2005: 52%; 2006: 49%; 2007: 52%; y 2008: 42,7%.

Es decir, hubo un crecimiento desmesurado en los primero años que nadie contemplaba, y las emisiones se dispararon. Y es que aunque los efectos de la recesión económica sufrida por todos los españoles a partir de 2006 hayan reducido las emisiones, nuestras cifras siguen todavía alejadas de lo pactado. Precisamente, el Ministro ha declarado hace poco que en este momento estamos situados en un incremento del 22,8%. Así, la consecuencia es clara e inevitable: habrá que comprar derechos de emisiones a otros países, con el previsible impacto sobre una economía ya de por si mermada y amenazada por el mercado.

Amics de la Terra denuncia esta situación, y apunta cual ha sido el error principal: la pésima planificación y gestión de las reducciones a lo largo del período de vigencia del Protocolo. A pesar de que la ONG ha intentado por todos los medios posibles dar a conocer el mecanismo de los Presupuestos de Carbono, en el marco de una Ley de Cambio Climático integral, transversal y con responsabilidades diferenciadas, las sucesivas administraciones “nunca han encontrado el momento” para sacar adelante esta herramienta, que se ha demostrado tan eficaz en Escocia o Inglaterra. Así que no sólo tenemos que lidiar con el incremento gradual de las temperaturas del planeta, sino que además pagaremos un dineral que habríamos podido invertir en eficiencia energética o en tecnologías verdes de haberlo planificado con tiempo… Y lo peor, no es que tengamos que pagar el pato a los mismos de siempre, lo peor es que seguimos ignorando el problema.

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